Hígado problemático: Conozca cuáles son los 10 síntomas más comunes

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El hígado es el órgano de mayor tamaño dentro del cuerpo. Ayuda al organismo a digerir los alimentos, almacena energía y elimina toxinas, por esta razón, es fundamental cuidar su salud.

Las causas más comunes que pueden generar problemas en el hígado son hígado graso que es la acumulación de grasa en este órgano, esto ocurre en personas con exceso de peso o que no practican actividad física; ingesta excesiva de alcohol; abuso de medicamentos y; enfermedades como hepatitis, cirrosis, ascitis, bilharziasis e hipertensión portal.

En realidad, las cuestiones hepáticas se han vuelto cada vez más comunes hoy en día. El hígado tiene una función que le garantiza la auto-restauración. Pero el día que sean demasiados, ya el órgano no podrá repararse como antes, es en este momento en que comienzan las graves dificultades hepáticas. De este modo, es importante detectar las señales de malestar hepático.

Preste mucha atención a estos 10 síntomas que presenta el cuerpo si su hígado está enfermo:

  • Depresión o ansiedad.
  • Somnolencia constante.
  • Transpiración exagerada.
  • Mal aliento frecuente.
  • Cambios hormonales.
  • Fatiga constante.
  • Orine de tono oscuro.
  • Problemas cutáneos, tales como piel grasa y acné.
  • Piel y ojos amarillos (ictericia).
  • Aumento de peso sin motivo aparente.

Si quieres mejorar el funcionamiento de tu hígado para evitar que este enferme, no dudes en cambiar tu régimen alimenticio y algunos hábitos.

Estas son algunas recomendaciones al respecto 

  • Comer dosis de frutas de 20 hasta 25 gramos por día.
  • Hidratarse bastante (tomar de 6 a 8 vasos de agua diarios).
  • Evitar tomar bebidas alcohólicas.
  • Dejar de ingerir azúcar refinado.
  • Preferir productos de origen orgánico.
  • Tomar en ayunas un vaso de agua temperada con jugo de un limón.
  • Seguir una alimentación saludable, que incluya legumbres, semillas, grasas buenas, nueces, proteína animal magra, cereales, alimentos fermentados e integrales, entre otros.
  • Ingerir aceite de linaza y aceite de coco, ya que son grasas buenas.
  • Consumir alimentos con alta concentración de fibra, por ejemplo: lechuga, linaza, zanahoria, semillas de chía, acelgas, betabel o remolacha, coles, alcachofas, brócoli, entre otros.
  • Elevar las dosis de hojas verdes, ya que contienen vitamina B y C, folato y magnesio.
  • No coma alimentos procesados o industrializados.
  • No utilice en sus recetas culinarias aceites que puedan causar inflamación como los de canola, maíz, girasol no prensado a frío o soya.
  • Aumente el consumo diario de alimentos con azufre: huevos, coles, ajo, brócoli y cebolla
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